Una gran familia HUACHANERA (III) Peregrinación misionera

DE PEREGRINACIÓN MISIONERA CON LA VIRGEN

Por las rutas de la Virgen de Huachana…

            No podemos devaluar la espiritualidad popular, o considerarla un modo secundario de la vida cristiana, porque sería olvidar el primado de la acción del Espíritu y la iniciativa gratuita del amor de Dios. En la piedad popular, se contiene y expresa un intenso sentido de la trascendencia, una capacidad espontánea de apoyarse en Dios y una verdadera experiencia de amor teologal. Es también una expresión de sabiduría sobrenatural, porque la sabiduría del amor no depende directamente de la ilustración de la mente sino de la acción interna de la gracia. Por eso, la llamamos espiritualidad popular. Es decir, una espiritualidad cristiana que, siendo un encuentro personal con el Señor, integra mucho lo corpóreo, lo sensible, lo simbólico, y las necesidades más concretas de las personas. Es una espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos, que, no por eso, es menos espiritual, sino que lo es de otra manera. (Documento de Aparecida nº 263).

Objetivos:

  1. Lograr sintonizar más con la espiritualidad popular expresada en la devoción y el cariño profundo a la Virgen de Huachana, a través de esta humilde peregrinación misionera.
  2. Salir al encuentro de las personas que vienen durante el año a visitar a la Virgen. (Hacer el camino a la inversa, con la imagen de la Virgen que les sale al encuentro para “devolverles” la visita).
  3. Explotar el valor evangelizador del catolicismo popular para renovar la fe de los que salimos a visitar con la Virgen, y de los que son visitados por Ella.
  4. Ir preparando los 200 años de la aparición de la Virgen a Telésfora Verón y el comienzo de la devoción a la Virgen, allá por el 1820.
  5. Ir afianzando la identidad común de los devotos de la Virgen de Huachana, unidos por rasgos comunes que iremos descubriendo, fortaleciendo y valorando con el paso de los años de esta peregrinación misionera.
  6. Abrirnos a todo lo que este movimiento puede ir suscitando en los lugares visitados, los lugares por visitar, para ser fieles a la voluntad de Dios y a las exigencias del Reino.
  7. Afianzar los lazos de hermandad y pertenencia entre el santuario de Huachana y sus devotos, creando un ida y vuelta.
  8. Animar la construcción del Nuevo Templo, tratando de que todos nos sintamos responsables de la construcción de la Casa de Nuestra Madre.
  9. Dar a conocer un poco más la devoción a nuestra Madre de Huachana, Madre de la vida, Madre de los pobres.
  10. Unirnos y ponernos en la misma huella de la gran cadena de peregrinos (una numerosa nube de testigos, cfr Hb 12,1) de América Latina que caminan y han caminado con la Virgen de Guadalupe y el Cristo Negro, soñando y haciendo la Patria Grande.

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Metodología:

  1. Se armaría un pequeño grupo de peregrinos-misioneros estable, dispuesto a acompañar la imagen de la Virgen en su caminar misionero por los distintos lugares.
  2. Previamente nos pondríamos en contacto con el párroco del lugar (si es necesario con el obispo local), para delimitar el recorrido que haríamos con la imagen de la Virgen.
  3. Privilegiaríamos realizar la mayor parte del camino caminando, visitando los lugares más marginales, en especial los que tal vez quisieran ir durante el año a Huachana y por distintas causas no les fue posible (enfermedad, falta de recursos económicos para realizarlo, etc.).

Características del grupo de peregrinos-misioneros estable:

-Que haya un breve encuentro previo para coordinar la convivencia de esos días.

-Que haya la presencia de algunos sacerdotes para que, durante el recorrido misionero, se puedan realizar confesiones, unción de los enfermos, bendiciones de los hogares, celebración de la Misa.

-Que haya la presencia de algunos laicos de la Parroquia de El Santo Cristo, de donde pertenece el Santuario de Huachana.

-Que haya la presencia de algunos laicos de Huachana.

-Que haya la presencia de algunos laicos de la diócesis de Añatuya.

-Que podamos abrir el juego para gente que quiera profundizar en su vocación en la Iglesia, descubrir la presencia de Dios en los humildes y sencillos del Evangelio.

-Abrir también la posibilidad a que haya gente que pueda hacer una experiencia espiritual de oración, de fe, de servicio, de mucha contemplación…

-No puede ser un número muy grande de peregrinos-misioneros para no incomodar a los que nos van a recibir en tema de alojamiento y comida.

Un espacio sagrado para los peregrinos-misioneros estables…

-Va a ser una especie de retiro espiritual para los que salen a caminar. Donde la mirada va a ser puesta en el rostro de María y en el rostro de los peregrinos que reciben su visita. Cada gesto, palabra, silencio del que seremos testigos será nuestro alimento para dejarnos llenar por el Espíritu de Dios.

-Nuestra actividad principal será favorecer el encuentro de los hijos con su Madre. Trataremos de no ser obstáculos para este acontecimiento…

-Buscaremos esos días entrar en el seno de la Virgen que nos volverá a engendrar, dejando que, en su interior vaya modelando los rasgos de su Hijo

-Buscaremos entrar en las fibras del corazón del pueblo que ama a la Virgen, y eso nos renovará y nos pondrá en contacto con nuestras propias fibras donde late la presencia de Dios, junto a la presencia de nuestros hermanos, descubriendo que son nuestra propia “carne” (en la clave que nos da Isaías 58,7ss: compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne… eliminando todo gesto amenazador y la palabra maligna… entonces despuntará tu luz como la aurora… tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como la del mediodía).

-Esta experiencia de Dios nos dará alimento para el año, así la queremos vivir: levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar… (1 Re 19,7). Este será nuestro alimento que nos ayudará para nuestra cotidianidad, nuestro amor a la Virgen, nuestro amor al pueblo peregrino de Dios, la Iglesia. Nos dará luz para que todo lo organizativo propio de la fiesta en Huachana, esté en sintonía con lo que veremos de los peregrinos, con lo que viviremos con ellos, en ellos y gracias a ellos. Será la miga para seguir rumiando con María, conservando y meditando en nuestro corazón todas las cosas que Dios nos quiera decir (Cfr Lc 2,19.51b).

-No olvidaremos que nosotros somos parte de ese pueblo de Dios peregrino, que hemos sido bendecidos por la visita de la Virgen, abriéndonos para que Dios diga su Palabra a través nuestro, durante la peregrinación misionera, o durante el peregrinar cotidiano de nuestras vidas. Misión cotidiana en las calles de una ciudad, en el medio del Monte, en un pequeño pueblo, paraje, donde sea que estemos, buscaremos transformar nuestro espacio en una peregrinación misionera, continuando y prolongando la experiencia breve pero intensa de esos días…

-Por tanto, no estamos fuera del pueblo peregrino, somos parte de este pueblo de Dios que peregrina en la historia y que tiene el hermoso privilegio de hacer este camino de la vida junto a una Madre fiel y tierna que se hace rostro materno de Dios.

-Una actitud constante que puede favorecer para vivir más a fondo esta experiencia es la de Jesús: estremecernos de gozo, movidos por el Espíritu Santo, para exclamar: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido… Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: ¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Les aseguro que muchos quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!. (Lc 10,21.23-24)

Una pequeña comunidad con distintas responsabilidades:

-Surgirán algunas responsabilidades para el camino:

  1. Alguien narrará la historia de la Virgen al llegar a cada comunidad, volviendo a actualizarla al narrarla con mucho cuidado, siendo un cuasi-sacramento donde vuelve a suceder el acontecimiento de encuentro de María con sus hijos más humildes…
  2. Alguien se encargará de estar al lado de la Virgen para coordinar quiénes llevan las andas…
  3. Alguien se encargará del camino a recorrer, con sus paradas correspondientes…
  4. Alguien se encargará de entregar las estampas
  5. Alguien se encargará de realizar los contactos previos y coordinará los recorridos, las comunidades a visitar, el cronograma de la peregrinación misionera.
  6. Alguien se encargará de tomar fotos e ir recogiendo las experiencias de la gente, sus testimonios y oraciones e intenciones en los cuadernos de intenciones.
  7. Alguien se encargará de recibir las ofrendas para la Virgen.
  8. Alguien irá animando el caminar junto a la gente del lugar, dando mucho espacio al silencio, al rumor de los pasos que suben cual plegaria de una humanidad que camina a través nuestro (sabiéndolo o no) hacia la Casa del Padre, en busca de un rumbo, de una respuesta, de un pecho para cobijar su dolor y angustia. El Rosario será una plegaria presente en los labios de los peregrinos. Seguramente nos ayudaremos de algún medio que amplíe nuestra voz.
  9. También veremos la posibilidad de dejar algo como signo de esa visita que luego tenga la posibilidad de tener su compromiso misionero: alguna imagen o foto que luego salga a recorrer.

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Quiénes no podrán estar en este grupo de peregrinos-misioneros estables:

-Los turistas, es decir aquellos que vengan a curiosear, queriendo “robar” alguna foto interesante para luego hacer alarde…

-Los espectadores descomprometidos, es decir aquellos que se sentirán ajenos a lo vivido, teniendo una actitud de “armar un hermoso espectáculo” para los de afuera y no involucrarse como un peregrino más…

-Los que buscarán ser servidos poniéndose en una actitud cómoda que busque ser atendido, ser servido (comer bien, tener una cama cómoda para descansar, un baño para higienizarse todos los días, etc.), y no sea capaz de sobrellevar las incomodidades del camino..

-Los sabelotodos que con su sabelotudez (su semejanza con dos palabras ya conocidas es mera coincidencia) vienen cerrados a dejarse sorprender por el Espíritu de Dios que viene a maravillarnos por el amor que el pueblo de Dios tiene a nuestra Madre.

-Los falsos mesías que están convencidos de que si ellos no estuvieran, la gente no tendría la hermosa posibilidad de encontrarse con Dios. Gracias a su llegada, esperada por siglos, la gente “ignorante” va a recibir el “conocimiento y la doctrina” necesaria para “salvarse”.

-Los moralinas que vendrán con los 10 mandamientos bajo el brazo para bajar línea al primero que se crucen y así sumar “cruzados” en esta batalla que se está librando.

-Los escépticos, que con su mirada desconfiada sospecharán de todo, hasta del mismo Dios que los llevará al desierto para hablarles al corazón y volver a ser seducidos por su amor (Cfr. Os 2,16)

-Los piel de rinoceronte que con su resistencia impedirán el paso de Dios por su propia vida, y no se animarán a hacer la peregrinación interior al lugar donde Dios nos espera…

-Los eficientistas que buscarán que todo salga “bien”, todo “ande sobre rieles” menos él que andará por rieles muy distintos a los de la peregrinación; por el riel de su perfeccionismo, riel de su egocentrismo que será paralelo y nunca se cruzará con la huella del pueblo fiel de Dios que esos días cruzarán sus pasos con los nuestros…

Actitud básica…

-Si bien esta frase está dirigida a los pastores de la Iglesia, sin embargo, la podríamos ampliar para todo el equipo de peregrinos-misioneros estables:

La Iglesia no puede decepcionar a los pobres. Los pastores están llamados a escucharlos, a aprender de ellos, a guiarlos en su fe y a motivarlos para que sean artífices de su propia historia.” (Benedicto XVI, Verbum Domini nº107, 2010).

-Por tanto estamos invitados y comprometidos a escucharlos y aprender de ellos. Decíamos que era una especie de retiro espiritual. Bueno, ellos serán los oradores. No será sólo con palabras, sino con gestos, con silencios, con miradas de las cuales nosotros, como cazadores, como centinelas vamos a tener que estar muy atentos para que no se nos escapen y se nos haga carne, gesto, palabra y silencio, dándonos una sabiduría sobrenatural (DA 263) que nadie ni nada nos la podrá quitar.

-Pero también estamos llamados a guiarlos en la fe, con alguna palabra, algún consejo, favoreciendo sobre todo el espacio de encuentro con la Madre y su Hijo. Por eso cada día culminará con la Eucaristía, valga la redundancia, culmen de la Iglesia, el Pan de Vida necesario para el caminar cotidiano. Y llegaremos a cada Eucaristía acompañados de la mano de María que nos conducirá como buena Madre al encuentro con su Hijo. Habrá también posibilidad durante el camino de poder desahogar el corazón y recibir la gracia de la Reconciliación. Como en Emaús, en este caso será María la que nos vaya haciendo arder el corazón, para que cuando hagamos el alto en el camino, de tarde, para que no se haga tarde en nuestro corazón, reconoceremos a Jesús en la fracción del Pan. Por eso, cada gesto, palabra, cada cosa que hagamos como equipo de peregrinos-misioneros será para conducir a este encuentro más profundo. Nuestro modo de caminar, de escuchar, de hablar, de servir, todo va a estar al servicio de la misión.

– Y estamos llamados a motivarlos especialmente para que sean sujetos activos, artífices de su propia historia. Durante muchos años los pobres han sido objeto de decisiones de otros, un número más en las encuestas, un voto más, un bolsín, una pensión. Como Iglesia estamos llamados a darle ese lugar durante años relegado, ese lugar de protagonismo, de constructores, sujetos vivos de su propia historia, no los podemos decepcionar.

-La peregrinación misionera desea ayudar a crear esta conciencia, respetar y valorar esta dignidad sagrada e inviolable. Queremos ser rostro visible de una Iglesia pobre, de los pobres, que camina con los pobres y que se compromete con ellos y no los decepciona. La Virgen presurosa sale a visitar a sus hijos, sujetos de derechos y también de deberes, sujetos y artífices de su propia historia. De tal modo, que este pequeño gesto de visita, ayude a seguir escribiendo una historia distinta, escrita por otros muy distintos, donde el Reino brilla con fuerza y avanza con una vitalidad e intensidad imparables…

-Y en ese contacto empático con el pobre, caminando en su misma huella, a su paso y a su ritmo, nuestro corazón se irá haciendo más pobre, despojándose de toda complicación, de todo aquello que sea anti-Reino, volviéndose más a la sencillez, con más hondura y frescura que sabe a Evangelio en su orígenes. Por eso será para nosotros un camino de conversión al Evangelio.

 Un lazo que ya nada lo podrá romper…

-Esta rica experiencia comprometerá a los peregrinos-misioneros haciéndolos parte de la familia de los devotos de la Virgen de Huachana, siendo a partir de esta experiencia, sus esclavos.

-Esto se expresará en un vínculo que quedará entre ellos y la Virgen, entre ellos y el Santuario, que luego se expresará en servicio, en difusión, en comunión profunda más allá de la distancia, en un sentir común, en hablar un mismo lenguaje, en sentir un profundo cariño a María, a su simpleza, y a sus hijitos amados…

-Luego se podrá también manifestar esto a través de alguna alianza o consagración a María en el Santuario, sobre todo para aquellos que no han realizado la alianza con María. Este caminar puede ser la mejor preparación para dar este paso de alianza con María y su pueblo…

-Estos rasgos comunes que pueden quedar como identidad, pertenencia común podrían ser:

1) Encontrarnos esas dos veces en el año: para la peregrinación misionera y para la fiesta.

2) En la fiesta poder hacer algún tipo de servicio a los peregrinos y en lo posible dar alguna mano en la organización de la fiesta.

3) Tener formas de oración comunes: el Rosario, la intercesión con los cuadernos de intenciones, la contemplación serena y silenciosa del rostro de María.

-Tal vez, volando muy alto, se podrá pensar el lugar del Santuario como un espacio de oración, de retiro, de recogimiento de los esclavos de la Virgen de Huachana. Lugar hay de sobra…

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LOS CAMINOS ANDADOS CON MARÍA:

Puedes mirar las fotos en:

http://www.santuariodehuachana.net/index.php/fotografias-hasta-2015/

1) Enero de 2012: recorrimos 10 parroquias de Salta Capital,

la cárcel de Salta y la ciudad de Güemes

a. El recorrido:

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“Virgen de Huachana, visita a sus hijos”. Desde el 9 de enero hasta el 20, la Imagen Peregrina de Nuestra Madre de Huachana estará visitando sus hijos salteños. Como buena Madre, Maria de Huachana siempre acompaña a sus hijos.

Lunes 9 de enero: 19,00 Hs. Llegada Parroquia Espíritu Santo. Bª Autodromo.

Martes 10: A partir de las 9,00 Hs. Visita al Hogar Cristo Rey. 11,00 Hs. Gruta de la Virgen en Zabala 575. 17,00 Hs. San Pedro Apóstol. Villa Primavera.

Miércoles 11: A partir 8,30 Hs. Parroquia Nuestra Señora de Itati. Villa Lavalle. (Visitara todo el día)

Jueves 12: A partir 8,30 Hs. Parroquia Santísima Trinidad. Bª Primera Junta. (Visitara todo el día)

Viernes 13: A partir 8,30 Hs. Parroquia Verbo Encarnado. Bª Limache. (Visitara todo el día)

Sábado 14: A partir 8,30 Hs. Parroquia Espíritu Santo. Bª Autodromo. (Visitara todo el día)

Domingo 15: 8,30 Hs. Parroquia Sagrado Corazón. Bª Castañares. 18,00 Hs. Parroquia Santa Rita. Bª Mosconi.

Lunes 16: A partir 10,00 Hs. Parroquia Nuestra Señora de Fátima.

Martes 17: A partir 7,00 Hs. Unidad Penitenciaria U 1 y U4.

Miércoles 18: A partir 7,00 Hs. Alcaldía y Menores. 20,00 Hs. Nuestra Señora de los Ángeles.

Jueves 19: A partir 8,00 Hs. Alcaldía. 17,00 Hs. Nuestra Señora del Rosario.

Viernes 20: Parroquia Virgen del Valle. Guemes.  

En cada Visita, habrá Santa Misa, Confesiones y Bendición con la Virgen.

La Madre de Huachana, espera a sus Hijos Salteños!!!

b. Un testimonio:

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Del 9 al 20 de enero de2012 se realizó la primera peregrinación misionera de la Virgencita de Huachana en la ciudad de Salta. Acompañada por el P. Juani Liébana, doña Dominga, don Maño y don Cabo –oriundos de las tierras de la Virgen- , gracias a la generosidad y disponibilidad de don Juan Carlos y su familia, y la participación de Matías, seminarista de la diócesis d Buenos Aires y Sebastián, pudo Ella acercarse a los fieles salteños que, año tras año, celebran en el monte santiagueño la fiesta de su querida Madre, renovando así la experiencia de fe del pueblo y fortaleciendo su esperanza en la caridad.

39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,42 exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.46 María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor,47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,48 porque Él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49 porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!50 Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.53 Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54 Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia,55 como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”.56 María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

En aquellos días, María de Huachana partió y fue sin demora a un pueblo norteño. Entró en sus casas y saludó a quienes con tanto amor la recibían. Apenas oían su saludo, sus hijos se llenaban de gozo y exclamaban: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quiénes somos nosotros, para que la madre de nuestro Señor venga a visitarnos?”, pero bien sabían que tan hermosa visita correspondía al amor de una Madre que sale al encuentro de sus hijos bien queridos…

No hubo calor ni frío, ni lluvia ni sol que impidieran que la Virgencita de Huachana recorriera caminos, hogares, templos y penitenciarías. En cualquier lugar donde se encontraran sus hijos, ella salía presurosa y con deseos de bendecir, a todos y a cada uno.

Tras sus pasos, mujeres y varones, niños, jóvenes y ancianos celebraban su presencia cercana, su dulzura infinita y sus cuidados permanentes. Con profunda devoción y una confianza inconmensurable, acercábanse a los pies de la Virgencita para saludarla y tomar gracia; con veneración le hablaban, con amor la miraban y con sencillez y humildad recibían todo aquello que su Madre les quería dar.

Corazones mansos, agradecidos y generosos son los destinatarios de las promesas y del amor de la Virgencita de Huachana; corazones abiertos a la Misericordia y a la bendición de Dios, que ella misma va forjando con ternura y paciencia.

Fueron días de encuentro, oración, bendición y renovación. Algunos tuvimos la gracia de ser invitados por la Virgencita de Huachana a acompañarla por los barrios de la ciudad de Salta. Fuimos invitados a ser testigos de la fidelidad, de la ternura y la presencia de la Virgen entre su pueblo. Madre del monte santiagueño, conoce muy bien las necesidades de sus hijos y socorre a cuantos se ponen bajo su protección y cuidado.

Junto a Ella, anduvimos por las calles, rezando el Rosario, bendiciendo a quienes querían ser bendecidos; celebramos la Eucaristía, fuente y culmen de nuestra peregrinación mariana, en cada parroquia que nos abría sus puertas; visitamos a quienes hoy están privados de su libertad y compartimos la fe como hermanos, hijos de un mismo Padre y una misma Madre.

Es propio del bien ser difusivo y es característica de la Santísima Virgen salir al encuentro, dirigirse a quienes la necesiten, ponerse al servicio de los demás por amor a Dios. La Reina humilde y pacífica del monte se pone en marcha, pronta y dispuesta, al encuentro de sus hijos.

Y tras sus pasos, la bendición de Dios se hace tangible y renueva los corazones, sanándolos y fortaleciéndolos; renueva los hogares, uniéndolos más y santificándolos; renueva a la comunidad eclesial que, junto a su Madre, camina para tender puentes entre los hombres, de todos los lugares y todas las edades, y proclamar la presencia y el amor de Jesucristo, hecho carne en el seno de María.

No podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hch. 4,20) y damos gracias a Dios por habernos hecho discípulos y misioneros; testigos e instrumentos de su Amor, de su fidelidad y de su protección en medio de un pueblo que hace suya la plegaria de acción de gracias de su Madre,  y canta la grandeza del Señor, estremeciéndose de gozo en Dios, nuestro Salvador.

Mirándola a Ella aprendimos y la imitamos, guardando todas estas experiencias de Dios y su Iglesia en nuestros corazones, queriendo permanecer siempre fieles a los dones recibidos y disponibles, como María, para anunciar su Evangelio a donde Él nos quiera llevar.

Virgencita de Huachana, ruega por nosotros.

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2) Mayo de 2012: recorrimos recorrimos las comunidades de la Pquia de Burruyacu (Tucumán)

a. El recorrido:

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MISION DE LA VIRGEN DE HUACHANA BURRUYACU 2012 “EN JESUS TENEMOS VIDA”

MARTES 15 DE MAYO
-8 HS: LLEGADA DE LA VIRGEN EN LA CAPILLA VIRGEN DEL VALLE DE 7 DE ABRIL
ALLI LA ESPERAMOS E INICIAMOS LA GRAN CARAVANA DE CON NUESTRA MADRE, LLEGADA A RAPELLI ,CAPILLA MARIA AUXILIADORA, LLEGADA A PAMPA POZO,
GARMENDIA: CARAVANA ALREDEDOR DEL PUEBLO Y CELEBRACION DE LA SANTA MISA AL MEDIODÍA. ALMUERZO
– 15 A 16 hs: PARTIDA DE LA CARAVANA MISIONERA DESDE GARMENDIA HASTA LA CIUDAD DE BURRUYACU. 5 KM ANTES LA VIRGEN ES ESPERADA POR LAS AGRUPACIONES GAUCHAS, PARA SER ESCOLTADA POR ELLOS.
LLEGADA AL TEMPLO CELEBRACION DE LA SANTA MISA
-ORGANIZAMOS UNA CARAVANA VEHICULAR POR TODA LA CIUDAD Y TAMBIEN CON ANTORCHAS (PREPARAR CON TIEMPO)
-GRAN VELADA DE ORACION Y CANTATA ALA VIRGEN DE HUACHANA.

MIERCOLES 16 DE MAYO:
-POR LA MAÑANA LA IMAGEN ESTARÁ EN EL TEMPLO DE BURRUYACU.
-16 HS: PEREGRINACION DE A PIE HASTA PUESTO DE UNCOS (ida y vuelta) celebración de la SANTA MISA. RETORNO A PIE.

JUEVES 17 DE MAYO:
-8 hs PARTIDA HACIA EL CAJON, CAPILLA DE SENOR DEL MILAGRO. Celebración
retornamos para llegar a la CAPILLA SAN ISIDRO LABRADOR DE PAZO DE LAS LANZAS: CELEBRACION DE LA SANTA MISA
-CONTINUA LA PEREGRINACION Y PASAMOS POR LA TOMA CAPILLA DE SAN CAYETANO. BENDICION A LA COMUNIDAD
-PASAMOS POR MARIA DELIA, LLEGAMOS A LA CAPILLA NTRA SRA DEL VALLE DE TARUCA PAMPA. (Descanso y almuerzo)
-16hs: SANTA MISA.
-CONTINUAMOS LA PEREGRINCION HASTA BENJAMIN ARAOZ: Celebración de la santa MISA, COMPARTIMOS UNA VELADA Y CANTATA A LA VIRGEN Y RETORNAMOS A BURRUYACU, NUESTRA MADRE QUEDA EN EL TEMPLO.

VIERNES 18 DE MAYO:
-PARTIDA DE NUESTRA MADRE A HUACHANA .CELEBRACION DE LA SANTA MISA
Y ABRAZO MARIANO A LA CIUDAD DE BURRUYACU.

3) Enero de 2013: recorrimos las pquias de Las Lajitas, Apolinario Saravia y Joaquín V. Gonzalez (Salta).

 a. Un testimonio:

Resonancias del caminar con María

Quimilí, 24/1/2013, luego de 10 días de camino con la Virgen por localidades del Dpto. Anta (Salta)

Resonancias del caminar con María

 Por el camino me voy, no tengo apuro en llegar,

 tampoco tiempo para detenerme, tan solo quiero rodar…

…Y voy porque soy sombra y soy luz, y voy porque soy tierra y soy mar,

porque soy grito que habrá de escucharse, o más allá o más acá.

(Raly Barrionuevo)

Somos esencialmente un pueblo que camina, tierra que anda, que está siempre en movimiento hacia la meta. Nuestros ardientes corazones, movilizados por deseos y anhelos, por búsquedas y sueños, nos hacen ponernos en la huella de otros, y hacer huella junto con otros. El camino nos tira hacia delante, nos empuja hacia la meta, el andar ya se hace meta deseada, lugar donde canalizar tantos sueños, tantos anhelos. Por eso, no podemos hacer otra cosa que ponernos en camino. Por eso, tantos hermanos se unen sin calcular las distancias, los tiempos, el cansancio, el calor, las paradas. Simplemente, nos encontramos en la huella, unidos, tironeados por tantos anhelos, por tantas búsquedas. Y eso nos hermana, esa es nuestra cómplice fraternidad, todos caminamos por algo, por alguien, hacia Alguien.

            Y eso fue lo vivido estos días por Anta, en Salta. Caminar y caminar. Malhaya con mi destino, caminar y caminar… Junto a la Virgen, junto a los pobres, junto a tantos crucificados por las distintas penas que la vida y los hombres vamos haciendo a otros. Nos sabemos caminantes. No importa la hora, el recorrido, las paradas obligadas donde nos esperan altarcitos orgullosamente preparados.

            El camino se nos fue haciendo estilo de vida. No podemos estancarnos, no podemos dejar de caminar. Y en este andar, nos encontramos con hermanos que toman las andas de la Madre, para cargarlas un tramo, otros llevan sus banderas, otros sus gastados rosarios, otros una botella de agua fresca para los cansados del camino. Otros desean eternizar esos pasos, en alguna imagen tomada con sus cámaras de fotos o celulares. Todos queremos recordar estos pasos de María, que nos hacen dar nuestros propios pasos.

            El camino nos va haciendo protagonistas, sujetos de nuestro propio destino, de nuestra historia. El caminar nos va regalando nuestra identidad más profunda. Caminamos por nosotros mismos. Nadie puede andar nuestra senda, obligar nuestros pasos, ni menos aún, detenerlos… En el camino encontramos la libertad del alma, que tanto nuestro corazón ansía. En el camino se liberan las penas, se sacan afuera las alegrías, se va desandando el propio camino del corazón. En el camino se va rumiando la trama de la propia historia, se le va dando vueltas internamente a lo acontecido en nuestras vidas. Con una libertad plena…

            A pesar de las vueltas del camino, de las paradas, a pesar de transitar a veces por la misma esquina, caminamos con un rumbo, tenemos una meta, vamos al encuentro de Alguien, que nos hace más pueblo, y nos da el gusto de seguir caminando porque así nos vamos haciendo más pueblo, más hermanos, menos distantes, más cercanos. Los que caminamos participamos de un destino común, somos peregrinos de esta historia de luchas y alegrías, de logros y fracasos, por eso es que nos sentimos del mismo barro.

            Y así, María, va pasando en medio de tantas manos, que se agolpan en el vidrio del anda, que dejan las huellas digitales, marcadas en la urna, como signo de que María reconoce a cada uno con su nombre y apellido, con su rostro singular, y lleva esa plegaria al Padre, como sólo Ella lo puede hacer. Y así, nos espejamos en María y nos vemos con otros ojos, con mayor hondura. Y así en el vidrio del anda vemos a los hermanos con otra mirada, reconocemos al otro como otro, y sin embargo, como muy mío, como alguien que me pertenece, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad (Juan Pablo II, NMI, nº43)… Y así el caminar con la Virgen nos regala la capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un don para mí (JP II, op.cit.). Y así, el espacio sagrado del anda, nos enseña a dar espacio al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf. Ga 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias (JP II, op.cit.).

            Y así María nos va enseñando a amar esta forma tan peculiar de sentirnos Iglesia. Así María va uniendo a tantos hermanos que no son muy asiduos a las misas, a los sacramentos. Pero que sí encuentran en Ella, el puerto seguro para arrimar sus penas, para dejar sus gratitudes, para volcar sus preguntas.

Encontrando nuestro lugar…

            En la religiosidad de nuestro pueblo, el tesoro de la Iglesia de América Latina, el alma de los pueblos latinoamericanos (según el decir de Benedicto XVI en su discurso inaugural en Aparecida, 2007), se vive esta experiencia espiritual de fe auténtica y segura. ¿Por qué mirarla con temor? ¿Por qué ponernos ya de antemano en jueces o en espectadores distantes, para ver si “está todo en orden”? Actitud semejante rechaza Jesús una y otra vez en los fariseos que se la pasan mirando a los demás y midiendo sus actitudes, juzgando por las apariencias. Y Jesús reprocha una y otra vez la dureza de sus corazones…

            Tesoro de la Iglesia que muchas veces choca con actitudes de algunos que dicen: ¿dónde está toda esta gente los domingos? ¿por qué no participan? ¿por qué no vienen a la Iglesia? Sin embargo, no alcanzamos a descubrir la riqueza de la fe manifestada en esos momentos, la hondura de la experiencia espiritual de lágrimas que corren de emoción por tantas mejillas, cuando a nosotros, los hombres de Dios, tan acostumbrados a estas cosas, nuestros ojos siguen secos, nuestro corazón a veces entumecido, sin asombro…

            La religiosidad popular, sigue siendo este tesoro que nosotros debemos conocer, amar, cuidar, favorecer, estimular. ¿Cuál sería nuestro papel y nuestra misión como pastores? Acompañar estas expresiones, vivirlas bien desde adentro, dejando convertir nuestra religiosidad más conceptual y transformarla en más vivencial, callar y mirar, disfrutar, gozar y aprender de tanto amor, de tanto encuentro de María con sus hijos. Experiencia única de ser testigos de tanta fe expresada. Podemos estar al lado de la imagen y mirar mucho y desear mucho tener esta sencillez en el trato con María, esta intimidad de amor profundo con Ella, como la tienen tantos hermanos.

Todos los sentidos se ponen en juego: la música que se le brinda a María, las manos que tocan la imagen, o acompañan con el aplauso el paso de María, los colores vivos de las banderas y de los altares adornados con guirnaldas y globos. En otras regiones el incienso que acompaña el paso de María. Los vivas que brotan, espontáneos, desde muy adentro como expresión de la emoción, que se hace grito por el amor a la Virgen, sacando afuera las penas, los gemidos y clamores del pueblo sufriente. Los parches sonoros de los bombos que hacen estremecer a más de uno, y que acompañan el latir del corazón y los pasos lentos y seguros del pueblo peregrino. El acordeón que envuelve con su música ese espacio sagrado del camino. El gemido del violín que despierta los sentimientos más profundos. Las bombas que se tiran y que estallan el alma de alegría por la fidelidad de María. El acompañar de los jinetes vivando con sus adornados caballos el paso de María. Es una piedad corpórea que integra toda la vida del hombre: sus sentidos y sensaciones, su espíritu, su libertad donde la alegría en los ojos denotan la liberación del alma, su ser social de caminar con otros, sintiéndonos pueblo peregrino. Es la ansiada dignidad del hombre donde se hace realidad, en estas celebraciones, la igualdad de todo hombre, donde todos somos hermanos sin sobresalir ninguno.

También se hace presente el compromiso solidario con el hermano, donde al llegar a cada casa de cada enfermo, todos quieren entrar para ser testigos de este encuentro. Muchos acompañan con su mirar atento y emocionado este bálsamo que María le da a sus hijos. También la solidaridad se expresa en ofrecerse al cansado para llevar el anda un tramo, en el agua fresca ofrecida al sediento. En el compartir algún refrigerio en la casa que llega y se detiene, donde todos se refrescan y se recomponen para seguir con más fuerza el camino.

María también recibe la ofrenda generosa de sus hijos que desean entregarle una flor, un paquete de velas, un dinero, como expresión de la ofrenda de sí mismo que María despierta en nosotros. Ofrendas también que expresan la gratitud frente al paso de María y a su llegada a nuestros caminos.

            María también danza de alegría, frente a la música que se le ofrece, por eso, hacen saltar levemente el anda, cuando se detiene en cada casa, y acompañan como una danza rítmica, al son de los instrumentos que honran a la Madre.

            María también queda en cada casa, en cada mano abierta, en el signo de la estampa, como recuerdo y huella de su paso por nuestro camino. Oración que será rezada con fe por la familia. Estampa que será pegada en una pared, en una botella, como signo de la presencia maternal de la Madre en la casa. María recibe también el clamor ardiente de sus hijos en las intenciones volcadas en los cuadernos. Tesoro de nuestro caminar y de nuestros santuarios. Oraciones escritas con gran cariño, agradecimientos, súplicas, pedidos de perdón, salpican las hojas de los cuadernos sagrados, retratando en ellos, el alma de nuestros pueblos, sus asuntos más suyos y más propios, sus dolores inconfesados, sus anhelos de justicia, su solidaridad que se hace oración de intercesión por su pueblo, su barrio, su país. Sus proyectos de progresar, de andar un poco mejor. Su profunda alegría de sentir la Providencia de la Mano de Dios que no los suelta ni por un instante en el acontecer diario de sus vidas.

            Otro signo hermoso en el camino es el de la bendición. Todos piden al sacerdote la bendición de sus vidas. Hombres, abuelos, madres, niños, todos se acercan para recibir la bendición de Dios. Y no una vez, sino, cientos de veces, cuanto más lo puedan bendecir, mejor. El agua también preparada en botellas, para llevar a las casas, para que, sabiéndolo o no expresamente, renueven la dignidad de hijos de Dios recibida en su Bautismo. Agua que se usa en las casas junto a la luz de las velas encendidas, como signo unívoco de la renovación bautismal.

¿Cómo entonces no maravillarnos de todo esto? ¿Cómo mirar desde afuera todas estas expresiones? ¿Cómo pensar más allá de lo que se está viviendo, salteando todo esta manifestación de espiritualidad popular?

            Nuestra tarea, por tanto, como pastores, es entregarnos de lleno, dejarnos llevar, encontrarnos con Dios y su pueblo en toda esta fiesta religiosa y disfrutar de este hermoso cielo, como uno más del camino y del paisaje, haciendo nosotros esta experiencia espiritual contagiosa. Luego, más luego, pondremos nombres, explicitaremos lo escondido, conceptualizaremos la experiencia, sacaremos a la luz todo lo que ya está presente en estas manifestaciones de fe, que no dejan de ser símbolo y camino, de realidades más ocultas y sagradas, a las que nunca llegarán nuestras mentes.

            ¿Y la Palabra de Dios? Confesemos que muchos de nuestros pobres y sencillos fieles no llegarán tal vez nunca a leerla o a meditarla en su libro. Pero sí podemos afirmar que viven sus valores, que los celebran, que los confiesan, que los expresan en estas hondas manifestaciones de fe. ¿Y la Eucaristía? Confesemos también que muchos de ellos no se acercarán a recibirla, como alimento en su peregrinar. Otros sí lo harán con profunda devoción. ¿Y la Reconciliación? Tal vez muchos de ellos, en el ocaso de sus vidas se acerquen a este hermoso encuentro sacramental con el Dios de las Misericordias. Sin embargo, todas estas expresiones y vivencias profundas de fe, serán un camino para seguir cuidando su fe, para seguir alimentándola. Tal vez los sacramentos los esperen al final de sus caminos. Tal vez, nunca en algunos de ellos. Sin embargo, la Providencia de Dios, hará que su gracia se haya brindado más allá de los sacramentos, o por otros caminos, solamente por Él pensados y soñados. No por eso negaremos la fuerza que estos signos poseen, ni su poder salvífico. No por eso no los seguiremos ofreciendo con generosidad, como alimento, como encuentro, como participación más profunda en el misterio del Cristo Salvador. En muchos de nuestros santuarios, tal vez se acerquen a recibirlos, tal vez tomen decisiones de una mayor participación en las comunidades de origen, o de una vida sacramental más frecuente.

            Por eso, estoy convencido de que tenemos que propiciar estos encuentros fuertes de Dios con su pueblo. Hemos de favorecer estas manifestaciones de fe populares, que son muy profundas y que Aparecida, las ha realzado al nombre de espiritualidad o mística popular. Es decir, manifestaciones del Espíritu Santo en el corazón de los fieles, vivencias y experiencias de fe que van transformando los corazones y que se hacen actitudes de vida evangélicas. Ellas serán un gran remedio para todo tipo de secularismo, ellas serán un refugio certero frente a tanto desamparo, ellas serán una barrera al consumismo materialista que desea imponerse frente a nuestras vidas. Ellas serán un freno al individualismo creciente, que nos va aislando del hermano y nos va haciendo olvidar de que la sangre de nuestros hermanos claman al Padre, aturdiendo sus oídos.

Todas estas expresiones de fe populares nos han precedido en el tiempo como pastores y trascenderán después de nosotros. Ellas han suplido nuestra ausencia en lugares donde durante años y siglos, les ha mantenido la fe una vela encendida a un santo, una procesión, un rosario rezado durante una novena de difuntos, una imagen velada en algún hogar. Ellas han sido fruto del Evangelio predicado por santos misioneros que dejaron sus tierras y vinieron a predicar la Palabra de Dios, dejando en el pueblo, expresiones de fe que pudieran mantener en el tiempo, fusionando de forma increíble, creencias ancestrales y muy originales, con la novedad del Evangelio. Esta, me parece humildemente, es otra razón muy fuerte para respetar estas expresiones de fe, fruto de la entrega de muchos hombres y mujeres que se desvivieron por continuar el anuncio de la fe. Abuelos, catequistas, misioneros que pasaban cada tanto, religiosas: gente que fue pasando por esta tierra, y que resucitan en cada gesto repetido con fe, expresando que lo sembrado no ha sido en vano. Como también pasará con nosotros, cuando ya no caminemos por este mundo, muchos repetirán con fe gestos, oraciones, devociones que les hemos inculcado y que, a su vez, también nosotros hemos recibido de nuestros mayores. Formando así, una gran cadena de testigos que pasaron por la misma huella, detrás del sueño de ser fieles al Reino, dejando alguna luz, algún faro, alguna estela de vida, para que otros pudieran también tener este encuentro con el Dios de la Vida. Por eso, el Documento de Puebla, allá por el año 1978, reconocía en la religiosidad popular una fuerza activamente evangelizadora (DP 396).

En estos días, providencialmente me he topado con una frase hermosa de Juan XXIII en Mater et Magistra, nº 238, que denotan la sabiduría profunda de este anciano hombre de Dios: no hay que derrochar energías en discusiones interminables y que bajo el pretexto de lo mejor se deje de realizar el bien posible y, por tanto, obligatorio. Esto me ha hecho pensar mucho en nuestra actitud frente a tantas expresiones de fe de las que somos testigos día a día. Obviamente, que uno siempre anda buscando lo mejor, y anda siempre rastreando y campeando los caminos de Dios, para serle fiel. Pero que estas búsquedas no nos detengan en el bien posible que ya se puede hacer al propiciar y ayudar a que estas manifestaciones se puedan dar. Sobre todo, al llegar a lugares y personas que habitualmente no llegaríamos con nuestra pastoral ordinaria, o que no se acercarían, sino que hay que ir hasta su lugar para encontrarlas. En el camino también pudimos contemplar eso. Gente que se acercaba y dejaba todo lo que tenía que hacer para caminar con la Virgen. Otros que tímidamente se acercaban a las puertas de sus casas y trazaban sobre sus cuerpos una señal de la Cruz. Otros que al pasar, se sacaban el sombrero como signo de respeto y reverencia. Otros tantos, sí caminaban, sí llevaban el anda, sí preparaban un altar en su casa. Sin embargo, la Virgen pasó y bendijo a todos, eso fue el bien posible que se pudo realizar. Eso es lo que podemos hacer con humildad, presentar, mostrar, exhortar, invitar, para favorecer el instante de gracia que es ofrecido, el resto lo va haciendo Dios.

Me pasa también en mi vida cotidiana en la parroquia. Algunos participan apenas de alguna misa de difuntos, otros de algún bautismo, otros de las fiestas patronales de su santo. Otros son asiduos de las misas que celebramos en los parajes. Distintos niveles de participación, de compromiso en la fe. Sólo es cuestión de acompañar, de esperar, de disfrutar de los pasos posibles, de alegrarnos con los pequeños pasos en la fe que la gente va dando. La Virgen sigue y seguirá pasando junto a su pueblo peregrino, bendiciéndolo y haciendo mucho más de lo que podemos llegar a imaginarnos. Sólo es cuestión de confiar y de tener fe en la siembra, sin que las ansias genuinas por lo mejor, nos quite la fuerza para realizar lo posible y, por tanto, obligatorio.

Las Lajitas, Apolinario Saravia, Joaquín V. Gonzalez, todas localidades del Dpto de Anta, en el chaco salteño, recibieron a su Madre con profundo amor. Ella les devolvió la visita que en julio le habían hecho sus hijos en Huachana. Hemos recorrido los mismos caminos que tantos peregrinos realizan año tras año para llegar al Santuario. Hemos conocido sus casas, sus familias, sus trabajos. Hemos contemplado sus paisajes, su entorno vital. Y esto nos ayudó a conocer mejor a nuestros peregrinos. Hemos entrado en sus casas para bendecirlas, hemos visitado sus enfermos. Hemos podido palpar el profundo cariño que le tienen a la Madre del Monte Santiagueño, que es también su Madre muy querida. Innumerables imágenes de María de Huachana salieron a recibir a nuestra Madre. Imágenes pequeñas, desgastadas de tantos rezos, imágenes grandes, grutas familiares y barriales, que la celebran en julio o en febrero para la fiesta de la luz, de la Candelaria. Hemos palpado bien de cerca el hondo cariño que le tienen a nuestra Madre de Huachana a más de 300 km de distancia de su Santuario.

Gracias, Madre de Huachana, por habernos permitido ser testigos de tanto encuentro, de tanto amor que te tienen. Danos la gracia de ser fieles a tu pueblo, de saberlo acompañar, de saberlo escuchar, de poder aprender siempre con corazón de niño, lo que ellos tienen para enseñarnos. ¡Qué bien nos hace caminar con ellos! Somos peregrinos de este mundo, somos caminantes de esta hermosa tierra que nos has dado para andarla y desandarla, que no nos olvidemos nunca nuestro destino, nuestra meta. Gracias Madre del Monte por seguir bendiciéndonos con la fe de tu pueblo, que nos vuelve a evangelizar, que nos anuncia la alegría del Reino con sus gestos de fe tan sencillos, pero tan hondos. Que nunca nos desviemos de tus huellas, y como decía la Madre Teresa: Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío… Cuando por los años, no puedas correr, trota; cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero, nunca, nunca te detengas

Caminando con María

Paso a paso, 

despacito por la senda,

vamos llegando a cada casa,

cada rostro es nuestra meta.

El camino se hace la meta,

la meta es el camino,

despacito, tranco a tranco,

vamos haciendo la historia.

Sin apuros, ni ansiedades,

pero sin altos largos en el camino,

el pueblo va haciendo historia,

junto a la Madre Peregrina.

Anta te recibió,

Virgencita del Camino,

se hizo camino como vos,

a la par de tu Hijo.

Y así fuimos dando pasos,

en el peregrinar de la historia,

y así fuimos dando pasos,

en el adentro de la memoria.

Tus pasos son nuestros pasos,

los nuestros se hicieron tuyos,

aprendiendo a caminar más lento,

fue la lección de tus hijos.

La meta es el camino,

sin ansiedades ni prisas,

llegando a cada casa,

el rostro se hace el destino.

¿Para qué andar apurados?

¿Qué nos empuja cada día?

¿Por qué saltear estaciones?

Si tú nos esperas en cada esquina.

Danos la sabiduría, Madre,

de caminar lentamente,

para mostrar a tu Hijo,

que por nosotros Camino se hizo.

Ayúdanos Madre Buena,

a caminar junto a tus hijos,

lentamente pero seguros,

de no evadirnos de su ritmo.

Que tu paso, Madre Tierna,

se haga nuestro paso,

para andar bien seguros por la senda,

y así sabernos hermanos.

Frena tus corridas,

oh joven peregrino,

que corriendo no llegarás nunca,

a recorrer tu camino.

La historia se va escribiendo,

con pasos lentos y acompasados,

junto a tantos hombres y mujeres,

que la huella encontró hermanos…

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4) Enero de 2014: recorrimos las pquias de El Tala (Salta), Metán,              El Galpón y Rosario de la Frontera.

a. El recorrido:

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 Cronograma visita de la Virgen de Huachana – Enero 2014:

Lunes 13 de enero: -9 hs: Llegada a El Tala (Salta).

Martes 14 de enero: -Peregrinación con la Virgen a El Jardín (a 10 km de El Tala)

Miércoles 15 de enero: -Peregrinación con la Virgen a Candelaria (a 20 km de El Tala)

Jueves 16 de enero: Llegada a Metán -Por la tarde visita de la Virgen a la Cárcel.

-Visita de los barrios detrás de la Pquia San José. -19:30 hs: Misa en Pquia San José.

Viernes 17 de enero: -Por la mañana visita del hospital y comedor de las Hermanas (Metán) -Por la tarde visita de los barrios Techos verdes y el Crestón (Metán) 

-20:30 hs: Misa en la Capilla San Pantaleón (Metán).

Sábado 18 de enero: Visitas en la zona de la Pquia de Fátima (Metán).

 Domingo 19 de enero: -Por la mañana visitas en la zona de la Pquia de Fátima (Metán).

-Por la tarde llegada a El Galpón.

Lunes 20 de enero: -Visitas en la zona del Galpón.

Martes 21 de enero: -Visitas en la zona del Galpón.

Miércoles 22 de enero: -Llegada a Rosario de la Frontera (Pquia Ntra Sra del Rosario).

 Jueves 23 de enero: -Visita Rosario de la Frontera (Pquia Sr y Virgen del Milagro).

Viernes 24 de enero: -Visita Segunda Sección Potreros, Copo Quile, Antillas.

Sábado 25 de enero: -Regreso de la Virgen a Huachana.

b. Un testimonio:

Relatos del camino compartido

Relatos del Camino compartido

Salta, enero de 2014, durante  los 13 días de camino con la Virgen 

(El Tala, Metán, Galpón, Rosario de la Frontera).

 Comienzos humildes

            La peregrinación misionera con la Virgen de Huachana por las tierras salteñas, tuvo sus humildes comienzos. A pocas horas de salir, sufrimos la baja de dos peregrinos que iban a venir con nosotros desde el principio y que, por problemas familiares, no pudieron estar en los comienzos.

            Llegamos el lunes 13 a la rotonda de la ruta 9, donde nos esperaba el sacerdote de El Tala, junto con algunos miembros de su comunidad, para recibir a la Virgen. Llegamos al pueblo y caminamos hasta el templo parroquial, llevando en andas a la Virgen. No había muchos devotos de la Virgen de Huachana, pero sí, algunos hombres y mujeres de fe, que recibían con alegría a su Madre y por eso no faltaron a la cita. El pueblo salteño es un pueblo profundamente religioso, acostumbrado a las procesiones y expresiones de fe, a novenas y misas, y, por eso, más allá de que no conocían mucho esta advocación, se pusieron en camino junto a su Madre. Luego la subimos a la camioneta, para dirigirnos al Club Deportivo Guzmán, que la tiene por patrona, donde quedaría aquellos días de la visita. La tarde fue tranquila, el calor apretaba, por eso a las 17 hs, no había nadie todavía para sacarla por los barrios. Recién, una hora y media después, juntamos un grupito de gente y nos pusimos en camino. Recorrimos  algunos barrios, todos ellos bajo la protección de algún santo: San Expedito, San Cayetano, el Señor y la Virgen del Milagro. Volvimos a la sede del club, donde compartimos la misa de la tarde. Nuevamente nos pusimos en camino, con un grupo mayor de gente, para los barrios del centro del pueblo. Cantamos, rezamos, compartimos el caminar con María.

            La mañana siguiente, salimos temprano para El Jardín, a 20 km de El Tala, un lugar hermoso geográficamente, al pie de los cerros, donde la gente se dedica, en su gran mayoría, al cultivo del tabaco. Si bien no había nadie para recibirla al llegar, tímidamente comenzamos con el párroco a recorrer las instituciones. La gente se fue animando y fuimos armando un grupito lindo de peregrinos, entre cantos y oraciones guiadas por agentes pastorales locales. Visitamos la colonia de vacaciones, donde los niños escucharon atentos la historia de la Virgen y recibieron con alegría la estampa. Pasamos por la delegación del Tabaco, organismo que reúne a los productores de este cultivo. La Virgen escuchó atenta las preocupación de la gente ante el precio bajo de su trabajo y el incierto rumbo del país. Volvimos a la Capilla, donde pasamos gran parte de la tarde. A las 18 hs éramos unos poquitos para salir. Resolvimos esperar un poco más. Al rato, cuando ya habíamos hecho unas cuatro cuadras de camino, se largó un chaparrón fuerte, teniendo que volver a la Capilla, donde esperamos el paso de la lluvia, desgranando un Rosario y secándonos del aguacero. Concluido el Rosario, nos animamos a salir nuevamente, recorriendo gran parte del pueblo, entre cantos y oraciones. Con el seminarista íbamos bendiciendo las casas y dejando la estampa al paso de la Virgen. Compartimos la Misa y nos despedimos de toda esta gente que recibió con mucha alegría el paso de María por su pueblo.

            El miércoles 15 llegamos temprano a La Candelaria, a 20 km de El Tala, un pequeño pueblo. Lourdes, una joven de 17 años, era la única que nos esperaba. Salimos, igualmente a visitar la municipalidad y la radio FM local. Parecía ser una mañana tranquila en aquel pueblo. Por eso, resolvimos llevarla a un paraje llamado El Ceibal, a 5 km de La Candelaria. Las casas estaban muy distantes entre sí, ya que cada una contaba con su parcela de siembra de maíz, al pie de los cerros. Hermoso paisaje donde Dios nos mostraba su belleza. El sol fuerte iluminaba nuestros pasos y nuestra llegada a los hogares, donde las familias recibían con asombro esta visita inesperada de la Virgen, sin conocer apenas su advocación de Huachana. Algunos jóvenes de La Candelaria nos acompañaron en la camioneta y nos ayudaron a cargar las andas y así poder llegar a cada familia. Volvimos al mediodía a La Candelaria, contentos de haber aprovechado aquella mañana para visitar a estas familias fuera del programa. Cuando ya nos disponíamos a almorzar, la Virgen nos sorprendió con la llegada del P.Rafa, párroco de Burruyacu quien, junto a unos jóvenes, se hallaba de paso por la zona. La Virgen nos asombró con este encuentro sorpresivo, con este cura huachanero, que hace dos fiestas que nos viene acompañando con su comunidad y con su patrona la Virgen del Rosario. Almorzamos juntos y aprovechamos el encuentro para fijar una visita de la Virgen por los pagos de su parroquia, que tan bien la habían recibido en mayo del 2012 y que nuevamente deseaban tenerla con ellos.

            Fue así que, cuando no sabíamos bien qué hacer, si salir con el sonido avisando la presencia de la Virgen, ante la mirada atónita de los pobladores de La Candelaria o esperar a que la gente viniera, la Virgen fue armando su propio camino, como bien lo sabe hacer Ella, si soltamos un poco las riendas y dejamos que nos guíe. Fue también en el transcurso de estos tres primeros días de la peregrinación, que recibimos los llamados de los dos peregrinos, avisando que sus problemas familiares habían sido solucionados, y que se sumarían en esos días a la peregrinación.

            Por la tarde, recorrimos las calles del pueblito de la Candelaria, donde la gente salió a hacer bendecir sus casas, a tomar gracia de la Virgen, a cargar sobre sus hombros la Imagen. Compartimos la misa de la tarde, en el atrio de la Capilla, en una hermosa noche de luna llena y volvimos a El Tala.        

Contrastes que duelen

            La mañana del jueves salimos tempranito rumbo a Metán. La llegada de la Virgen fue humilde, por problemas de comunicación y desencuentros. Ni bien la gente la empezó a ver pasar, y al irse enterando de su presencia, comenzó a salir de sus casas para visitarla en la parroquia donde la Virgen había llegado. No se había previsto aún las actividades de las horas siguientes, por eso improvisamos una reunión con la gente que el sacerdote del lugar había dejado a cargo de recibirnos. En aquella secretaría, mis ojos no pudieron dejar de posarse en la cartelera que anunciaba: casamientos 300 $, bautismos 60 $, misas 10 $, misachicos 40 $, certificados de bautismo 20 $, etc. Una cierta tristeza invadió mi corazón. Si bien la foto grande del Papa Francisco lucía alegremente en el templo, sin embargo, parece que su mensaje aún no había calado hondo en esta comunidad. Luego de charlar el recorrido de la Virgen, salimos a dar una vuelta con Ella por los barrios vecinos de la Parroquia. Fue grande mi sorpresa al constatar la pobreza de aquellas casitas a una cuadra tan solo o en la misma manzana de la hermosa y colonial parroquia. Casas de chapas, con bloques de cemento, otras con paredes de tablas de madera o de nylon, contrastaban con aquella casa del Señor, donde no podía aún borrar de mi retina la escandalosa cartelera.

            Hermoso fue el recibimiento de estos humildes hogares, con forma de villa. Casas adornadas con globos, con las múltiples imágenes de la Virgen de Huachana en la puerta de sus hogares. Altarcitos poblados de santos que presidían el interior de cada hogar. Ciertamente era un barrio muy devoto de la Virgen de Huachana. La gente no podía creer estar viendo a su Madre caminar por sus calles. Ojos emocionados recibieron a la Virgen, abrían sus casas para ser bendecidas, cantidad de niños que caminaban a la par de nuestra Madre. ¡Gracias María por haber comenzado tu caminar por este lado! ¡Gracias por haber elegido entrar en Metán por la puerta del fondo, comenzando por tus predilectos! Bendecimos muchísimos hogares y familias humildes, carros de cartoneros, enfermos y ancianos. Al volver, luego del corto recorrido, fuimos testigos de una inútil discusión entre la gente del lugar. Los más cercanos de la parroquia tenían la orden de cerrar el templo parroquial durante la siesta, con la Virgen adentro. Algunos devotos de la Virgen se oponían, ya que muchos la visitarían en aquel intervalo. Nosotros en el medio, viendo cómo resolver el problema. Se me ocurrió poner una mesita afuera para que la Virgen quedara a la vista de todos. Sin embargo, luego de algunos llamados de teléfono, la gente de la parroquia decidió dejarla abierta. Frases como la Iglesia es de todos, no la pueden cerrar. Este es un día único, ¿cómo vamos a cerrar la Iglesia? fueron sonando en aquel altercado. Dentro mío, sentía el dolor del contraste de la Iglesia institución, con la Iglesia de la calle, la comunidad eucarística con la comunidad bautismal. ¡ Cuánto nos queda aún por crecer, por convertir, por cambiar! ¡Qué distancias aún tenemos entre nosotros mismos! ¿Cómo podemos hacer para no alejarlo a Dios o a Jesús de la gente? ¿Cómo podemos ser más fieles a las necesidades de nuestra gente? ¿Cómo podemos hacer para que toda la comunidad eucarística (la que se reúne los domingos, los catequistas, los grupos parroquiales, los agentes de pastoral) puedan estar realmente al servicio de la comunidad bautismal (tantos bautizados que frecuentan nuestros santuarios, pero no son asiduos a sus comunidades parroquiales)?

            Concluido este altercado, me vinieron a buscar para dar una unción en la Clínica del Centro, ya que no había ninguno de los tres sacerdotes de Metán, por encontrarse de vacaciones. Sin palabras… Sin embargo, la fe profunda de nuestro pueblo, sabe poner su confianza en Dios y en la Virgen, a pesar de nuestra distancia, a pesar de nuestra lejanía, a pesar de estar nosotros muchas veces caminando por rieles totalmente paralelos a sus necesidades. La gente pedía su bendición, preguntaba por bautismos, nos preguntaban ansiosos por dónde pasaría la Virgen, nos contaban de sus enfermos, si podíamos llegar hasta sus casas, se alegraba y emocionaba de verla a María, su Madre fiel, bien metida con ellos hasta el final.

            La recorrida por el barrio lindero de la parroquia fue muy corta durante la mañana. Por eso decidimos adelantar la salida de la tarde, rumbo a otros barrios, para poder hacer una visita más prolongada por estas barriadas tan huachaneras y tan deseosas de la presencia de María en sus vidas.

            El sol fuerte no pudo impedir esta salida. Por la tarde María pasó por el hospital, por cada sala para consolar a sus hijos enfermos. En el Barrio El Matadero fue recibida con bombas, música y corazones emocionados. Muchos hijos estaban esperando a su Madre que habitualmente visitan en julio. Las paradas obligadas nos refrescaron con las bebidas que la gente había dispuesto con tanta generosidad para los peregrinos. Los cambios de rumbo imprevistos nos hicieron poder llegar a la casa de los más enfermos y pobres. Toda la comunidad cristiana siendo misionera, nos avisaba dónde estaban los lugares de mayor dolor, para poder llegar a cada persona discapacitada, enferma, triste. La vuelta se hizo larga, pero hermosa. El templo parroquial de San José nos esperaba con los bancos llenos de peregrinos, sumados a todos los que venían con la Virgen. Celebramos juntos la Eucaristía y quedamos un rato con la Virgen, bendiciendo a muchos hijos.

Junto a San Pantaleón y los enfermos

            A la mañana siguiente, tempranito, salimos de la parroquia hacia la Capilla San Pantaleón. Visitamos muchos barrios junto a María, un centro de salud, con la bendición de todos los agentes sanitarios. Luego, a pedido de la gente, cruzamos la ruta 34 para poder llegar al Barrio Jardín y los Laureles, emplazados en la ladera del cerro. Casas precarias y corazones desbordantes aguardaron la llegada de María. Caminamos mucho, junto a muchos metanenses que no tenían noción de la existencia de estos barrios. Los jóvenes de esta comunidad de San Pantaleón compartían alegres el paso de María y, entusiasmados, repartían estampas, animaban los cantos, marcaban el camino, miraban asombrados la precariedad de estas familias. La peregrinación se fue haciendo entonces signo muy elocuente de nuestra vocación cristiana y de nuestro estilo misionero de buscar a los últimos, de llegar con María a los más alejados. Luego de subidas y bajadas, para llegar a cada hogar, la Providencia nos regaló la presencia de una combi que buscó a la Virgen y a los peregrinos, junto a motos y un coche, para llevarnos de regreso a la Capilla, donde compartimos un almuerzo fraterno.

            Volvimos a descansar, confiando nuestra Madre a estos jóvenes que la llevarían hasta la Cárcel para poder visitar a nuestros hermanos privados de la libertad. A pesar de la lluvia, lograron caminar con María para cumplir con lo pautado y disponer la imagen para su entrada en el Penal. Celebramos la Misa, rezamos, cantamos, hablamos con los presos. Profunda emoción de estos hermanos, cuya presencia maternal era signo de liberación y paz  en su condena e incierto destino. Algunos se confesaron, volcando sus culpas a los pies de la Virgen y su deseo cierto de cambiar de vida y volver a sanar arrepentidos, sus dañados vínculos familiares. Muchos peregrinos nos esperaban a la salida de la Cárcel para continuar con la peregrinación. Muchos barrios fueron bendecidos con la presencia de María, acompañada por las bendiciones a los hogares, los cantos y las banderas. La lluvia de papel picado daba la bienvenida a la Virgen en grutas familiares que esperaban ansiosas la llegada de su Patrona. Visitamos muchos enfermos, muchas casas. En todas ellas no faltaba la presencia de la Virgen de Huachana y de Guadalupe. Innumerables imágenes, estampas de santos, de Jesús y de la Virgen en cada casa. En cada cuarto, cada lugar de la casa, no faltaba un signo religioso.

Pueblo salteño, pueblo de profunda fe. Fe unida a la vida del hogar, donde cada rincón se hace espacio sagrado, de encuentro de lo cotidiano con lo sagrado, haciendo de lo cotidiano, un espacio sagrado y de lo sagrado, algo muy cotidiano. En cada habitación había un rincón reservado para Dios. Las paredes de los cuartos estaban pobladas de afiches de la Virgen, Jesús, algún santo, o el Papa Francisco. Es verdad, tal vez muchos de ellos no llegarán a nuestras parroquias. Tal vez la hora semanal de la misa dominical no la tengan en su haber. Pero sí puedo dar fe de la continua presencia de Dios en sus vidas, no sólo una hora a la semana, sino de cada minuto del día, donde sus ojos chocan continuamente con alguna imagen, poster, estampa, cuadro religioso. Podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que esta superpoblación de santos en la casa, obliga a la persona a tener un modo religioso de vida. Queda bien manifiesto, así, el preciado amor que le tienen a Dios y a sus intercesores, ya que uno cuelga en su casa o en su cuarto, aquello que realmente quiere, ama y verdaderamente aprecia. Junto a las fotos de sus familias, están las fotos de los santos. Es decir, Dios se les vuelve una realidad muy familiar, muy preciada, muy querida. No es alguien ajeno de la casa, sino que participa de la vida familiar y cotidiana, de las alegrías y penas familiares, de la rutina simple de una vida en familia. ¿Cómo podemos seguir desmereciendo entonces estas expresiones de fe popular? Creo que ninguna de nuestras casas llega a tener tantos signos religiosos, como los que encontramos en los hogares que hemos visitado estos días. Me animaría a decir que, incluso, ninguna de nuestras parroquias posee tantas imágenes, devociones o signos de Dios. Gracias, Señor, por palpar tan de cerca la fe de tu pueblo, donde el Espíritu le anima a tener este amor y cariño, concreto y tan palpable, a tu Madre, a tu Hijo y a tus Santos.

            La misa en San Pantaleón fue una verdadera fiesta. Este Santo tan querido también para la Virgen, cuya fiesta siempre la celebramos en su novena, atrajo a muchas personas enfermas para pedir la salud, la fuerza, la paz del corazón, en la angustia de su enfermedad. El ministerio de música ayudó mucho a que todo esto fuera una gran fiesta y de esta manera despedir y cerrar la visita de la Virgen por aquellas barriadas.

Caravana de fe

            Al día siguiente, hicimos la peregrinación hacia la otra parroquia de Metán, con vehículos, motos, bicicletas, adornados bellamente con globos verdes. Luego del acompañamiento de las bocinas y sirenas, llegamos a la grutita del Perpetuo Socorro, en donde mucha gente estaba aguardando la llegada de la Madre. La bajamos un rato para darle música, recibirla, cantarle, tomar gracia de Ella. Bendecíamos uno por uno de los devotos de la Virgen, tan deseosos de la bendición de Dios. Luego partimos en caravana para recorrer tantos barrios que poblaban esta zona de visita de la Virgen. El paso de María fue una verdadera fiesta: altares, flores, música, banderas, globos, expresaban esta alegría del paso de la Virgen. La gente se acercaba a este santuario itinerante para tomar gracia de la Virgen, para caminar con Ella, o hacía detener el vehículo para que pudiéramos bendecir a los niños, enfermos y ancianos. Pasamos toda la mañana y gran parte del mediodía en esta caravana precedida por la policía y acompañada de motos, bicicletas y gente de a pie. Todos los vecinos salían a las puertas de sus casas, sacándose sus gorras, persignándose, enseñando a los más pequeños la imagen de la Virgen, acercando a sus niños para ser bendecidos. Los seminaristas peregrinos se perdían en los barrios por las bendiciones de las viviendas, con el agua bendita que refrescaba aquella soleada mañana. Llegamos a la Capilla Sagrado Corazón donde le dieron nuevamente música a la Virgen y le cantaron algunas coplitas, nacidas del corazón agradecido.

            Luego de un breve descanso, continuamos nuestra marcha con la Virgen. Fue una larga tarde de calor, donde la Virgen fue acompañada y precedida  por el camión de los bomberos. Fuimos pasando por muchos barrios, donde las banderas, bombos, música, colores esperaban a María. Recorrimos de punta a punta la ciudad de Metán en aquella tarde. Innumerables historias tejieron el entramado de aquel recorrido, un joven accidentado gravemente había sido dado de alta en aquel día y era pisado por el anda, ante la emoción profunda de su madre. Altarcitos preparados con la música de Huachana, con bebidas frescas para atender al Cristo que venía caminando, seguros de que aquel que le dé, aunque sólo sea un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, no quedará sin recompensa. A medida que llegábamos a los últimos barrios de aquella recorrida, el número de peregrinos iba aumentando en la procesión. La enorme capilla en construcción, dedicada a San Cayetano, nos esperaba repleta de gente para compartir la misa. Fue en aquel lugar santo donde el párroco anunció que la Virgen de Huachana sería la co-patrona de aquella capilla, ante la alegría y emoción de todos los presentes. Luego de múltiples bendiciones al finalizar la misa, la Virgen fue llevada hasta el atrio hacia la enorme explanada, donde se le realizó una hermosa velada artística en su honor.

            A la mañana siguiente, la Virgen nos esperaba en la sede parroquial, para celebrar la misa y partir para algunos pueblitos vecinos. De este modo, María concluía su visita a los barrios periféricos de Metán, las dos puntas del pueblo, lejanas del centro de la ciudad. Metán Viejo, Paso del Durazno y Posta del Yatasto esperaban ansiosos la llegada de la Virgen. Fue así como María fue recibida por gauchos, por músicos y esperada con mucha ansiedad. El cierre, providencialmente, lo realizamos en Yatasto, en la víspera de la celebración de los 200 años del encuentro de dos grandes, de Belgrano y San Martín en aquel lugar histórico. Y de ahí partimos, acompañados de varios vehículos de Metán, rumbo al Galpón, donde nos estaban esperando.

Danzando al ritmo del violín

            La Virgen llegó al Galpón más temprano de lo esperado. A pesar de ello y del fuerte calor de la siesta, los pobladores enseguida se autoconvocaron, e iniciamos junto con Ella, la entrada a su pueblo. Mujeres que bailaban con sus banderas y pañuelos, al ritmo del violín y los tambores, expresaban la alegría de la llegada de María, a este pueblo tan querido para Ella. La caravana de bienvenida se fue engrosando cada vez más para recibir a la Madre que venía al encuentro de sus hijos en este pueblo tan huachanero. El sol fuerte, el calor intenso no impidieron a los hijos, salir al encuentro de su Madre y expresarle la gratitud por su visita. Todo este recibimiento presagiaba unos lindos días de visita de la Virgen por el Galpón. Llegamos al templo parroquial, dedicado a nuestro querido San Francisco Solano, gran misionero que anduvo por esas tierras y tan querido para nuestra Madre, cuya fiesta la celebramos en el segundo día de su novena. Allí le siguieron bailando, haciendo música, aplaudiendo durante un buen rato. Luego de un corto descanso, compartimos la misa de la noche en el atrio del templo, junto a toda la comunidad y a los jóvenes y niños de la Infancia y Adolescencia Misionera de Metán y Lumbrera que iniciaban su misión aquel día.

Compartiendo la misma copa

            A la mañana siguiente, salimos tempranito rumbo a El Tunal, donde la gente nos estaba esperando al costado de la ruta para hacer entrar a María en su pueblo. El calor fuerte no tambaleó la enorme fe de tantos devotos de la Virgen. Luego de caminar las cuadras del pueblo y de subir algunas calles escarpadas, llegamos a la capilla, donde ya estaba todo dispuesto para la misa. Nos asombró la cantidad de personas que sufrían algún tipo de discapacidad, presentes en aquella mañana para recibir la caricia de nuestra Madre. Durante el momento de las intenciones, alguno ponía el dolor de su corazón en manos de la Virgen, pidiendo por la unión de los vecinos y el cuidado del medioambiente, ante el avasallamiento de Austin una empresa que está en camino de instalar una planta de nitrato de amonio en la ruta que va del Galpón al Tunal.

            En la Tranquera, nos esperaban los vecinos autoconvocados para frenar la instalación de dicha empresa que traería la contaminación del agua y del  aire. Allí, hace unos cuantos meses, han instalado una Carpa en frente de la tranquera de entrada de los terrenos comprados por dicha empresa, para cuidar e impedir la entrada de las maquinarias que empezarían con este negocio siniestro. Tanto el gobierno nacional, provincial como municipal han dado los permisos para la apertura de esta planta, desatendiendo los daños colaterales que el funcionamiento de esta planta traería. Como siempre, los intereses económicos pueden más que el cuidado de la Tierra y de las personas que la habitan. Esto, a su vez, trajo mucha división entre los pobladores del Galpón y del Tunal, ya que los que están con el intendente, bajo su ala, apoyan la instalación de la planta y los otros no. Por tanto, la política, se ha metido suciamente para desviar el centro del problema y hacerlo algo de dos bandos, los que apoyan al intendente y los que no son de su partido. A pesar de todo ello, encontramos con mucha fuerza y convicción a los que estaban aquella mañana haciendo la guardia en La Tranquera. Orgullosos nos contaron todo lo que vienen haciendo. Se sienten bastante solos en la lucha, sin embargo no bajan los brazos, pensando en las generaciones que vendrán después. Han sufrido aprietes, amenazas de todo tipo, sin embargo, siguen ahí, de pie, en la lucha y la resistencia.

La visita de María les hizo muy bien para reafirmar el sentido de su lucha. El manto verde de María de Huachana, ponía de manifiesto la opción por la vida y la naturaleza, verde del color del monte, verde brilloso, mucho más intenso y vital que el verde opaco, mohoso y mortajoso, de los dólares que hacen que el mono baile, pero no que el mono viva. La gente se sintió apoyada por la Virgen y reclamó un mayor acompañamiento al párroco presente.

Todo estaba dispuesto para la misa, sin embargo, el sacerdote del lugar, tironeado por las dos posturas tan radicales de sus pobladores, prefería que solamente hiciéramos un rato de oración. Sin embargo, nada impidió el gesto elocuentemente eucarístico de una de las señoras, que descorchó un exquisito vino traído de Caná, y lo sirvió en una copa, convidando un sorbo a cada uno de los presentes. Todos bebimos de la misma copa, todos compartimos un mismo sueño, un mismo anhelo: el de la verdad, el de la justicia, el de la afirmación de la vida por encima de todo interés económico, el del cese de la impunidad y corrupción, el de la unidad entre los vecinos, el de visibilizar un poco más estos conflictos, tan desconocidos e ignorados por el resto del país. Luego rezamos juntos una oración que habían preparado, con unas palabras de recibimiento a la Virgen. No faltó la mención al Papa Francisco y al Poverello, patrono de la ecología. La tenacidad, firmeza y convicción de estas pocas personas parecían tan potentes como las pocas piedritas que escogió David, para vencer a Goliat. La fuerza de estas mujeres nos transmitió mucha esperanza, y nos animó a todos a la lucha desinteresada por cuidar nuestro futuro ante los embates de los intereses económicos de los poderosos.

            A media mañana regresamos al Galpón, donde comenzamos a visitar algunos barrios y grutitas. Luego del almuerzo, salimos en caravana, desde la Capilla del Divino Niño, junto a unos jóvenes que iban haciendo batucada con sus tambores y redoblantes, fieles a la invitación de nuestro Papa Francisco, de hacer lío. La gente salía asombrada ante tanta bulla, y se daba, feliz, con el paso de María por las puertas de sus casas. Cada grutita donde la Virgen fue deteniéndose, fue una ocasión para bendecir las distintas etapas de nuestro peregrinar. Comenzamos al mediodía bendiciendo a muchos niños reunidos en la Capilla del Divino Niño. Seguimos por el barrio Santa Ana, bendiciendo a nuestros abuelos y ancianos, nuestras raíces y nuestra memoria viva. Continuamos por la gruta de la Virgen del Rosario de San Nicolás, bendiciendo a los jóvenes y adolescentes. Concluimos bendiciendo el trabajo y nuestras manos, en la gruta de San Roque. Por la tarde, la Virgen volvió al templo parroquial donde celebramos la Misa.

Al día siguiente, el recorrido fue un poco más tranquilo, la Virgen visitó las instituciones del lugar, donde hicimos una oración más prolongada, junto a la bendición del personal: la municipalidad, la FM municipal, el Hospital y la Policía. Luego la Virgen quedó en la parroquia, donde estuvo toda la tarde recibiendo a sus hijos devotos. Nosotros aprovechamos aquella tarde para descansar un poco y reponer fuerzas a orillas del Río Juramento, antes de proseguir con la peregrinación. Por la noche, luego de la Misa de despedida, en el atrio, la Virgen salió de la urna y estuvo pisando largamente a cada hermano, mientras sonaba la música que nos hizo danzar de alegría. Distintos ritmos fueron despertando nuestro deseo de hacer más corpórea nuestra oración, nuestro encuentro y nuestra emoción.

Asombrados por un gran recibimiento

            Al día siguiente, luego de la calurosa despedida del Galpón, partimos rumbo a Rosario de la Frontera. Como siempre, el camino nos deparaba incertidumbre ante lo nuevo, no sabiendo bien cómo iba a ser el paso de la Virgen por esta ciudad. Sin embargo, la sorpresa nos ganó otra vez, la rotonda de entrada estaba repleta de gente. Camiones, autos, bicicletas, motos, gente de a pie, salieron a recibir a la Madre, junto a los gauchos con sus pilchas y sus caballos, y los músicos. Y así comenzamos a caminar junto a María, seguidos por una gran caravana de vehículos que bocineaban el paso de María.

            El primer lugar que Ella eligió visitar, fue el hospital, donde mucha gente nos esperaba en la puerta. Yo iba unos metros detrás del anda, suponiendo, con ingenuidad, que no haría falta avisar que sólo pasaríamos unas pocas personas para el interior del hospital. Fue tarde cuando nos dimos cuenta de que todos los peregrinos que venían con la Virgen, se mandaron como Pancho por su casa adentro del hospital y la cosa se nos descontroló un poco. Sin embargo, nada impedía el gozo profundo por la llegada de la Virgen. Todo el personal de salud vibraba de alegría ante la llegada de nuestra Madre que fue pasando por cada sala bendiciendo a sus hijos enfermos. Luego de este hermoso lío en el hospital, seguimos caminando hacia la sede parroquial, donde estaría la imagen hasta las tres de la tarde.

            A pesar del intenso calor, la gente del Barrio Ramón Abdala se encontraba debajo de la poca sombra que había para recibir a su Madre. El sudor corría por todos los rostros, sin embargo, los hijos de María estábamos allí para expresarle nuestro cariño. Las botellas de agua fría, corrían de mano en mano, para refrescarnos, y como un signo de comunión y servicio. Luego de compartir un rato en el salón de la Cruz Roja, que los vecinos usan como Capilla y sala de encuentro, decidimos sacar a María en procesión, para que pudiera recorrer este barrio humilde. Lo hicimos cantando, rezando, bendiciendo, entregando las estampas como recuerdo de este paso de María. Volvimos luego a la sede parroquial donde compartimos la misa de la noche y una velada artística en honor de la Virgen en el atrio del Templo.

Conducidos por una niña

            Al día siguiente, nos esperaban con la Virgen en la Parroquia del Señor y de la Virgen del Milagro. Esta comunidad, acompañada por su buen párroco Pablo, no habían comprendido bien el sentido de esta peregrinación, por eso, habían preparado la visita de la Virgen solamente a 12 hogares de la comunidad parroquial. Menos mal que, sobre la marcha, pudimos modificar este plan, ya que se nos iba a complicar bastante con el resto de vecinos que no fueran visitados por María. En el transcurso del camino, pasamos de visitar a la comunidad parroquial, a visitar también la comunidad bautismal. Hicimos una pasada por la Capilla San José, donde bendijimos a los varones, junto a una hermosa imagen de José, el varón justo y bueno. Luego nos pusimos en camino para recorrer los barrios de esta parroquia y detenernos brevemente en las casas que habían solicitado la visita de María. A pesar de los contratiempos del cambio de rumbo, la Virgen se fue haciendo camino para llegar a otros barrios y visitar a otros hijos.

            La Virgen se salió del libreto y comenzó a recorrer otros lugares que íbamos viendo que eran carenciados, y que necesitaban esta visita de la Virgen. Llegando casi al final del pueblo, vimos un sendero que descendía y comunicaba con algunos ranchos. Ahí nomás encaramos hacia esas casas y fuimos descubriendo, en la ladera de este cerro, distintas casas y familias. Innumerables niños salían al encuentro de María para recibirla y tomar en sus manos las tarjetitas que les dábamos. Los agentes de pastoral que guiaban el recorrido de nuestra Madre, nos propusieron pegar la vuelta. Sin embargo, en medio de la gente, se escuchó la voz de Ariana, una niña de apenas 6 años, que nos decía: por allá hay muchos más niños. Se produjo entonces un momento de indecisión, ganando, al fin, la intuición de esta niña que hizo torcer el rumbo de la peregrinación. Pegando la curvita del sendero que nos marcaba Ariana, descubrimos muchas más casas, un comedor, una grutita de Santa Ana y muchos vecinos que, sorprendidos, salían de sus casas a recibir a su Madre.

            Dimos unas cuantas vueltas por este barrio, la Virgen entró en algunos hogares muy humildes, que constaban de chapas y de bloques de cemento. Sin embargo, todos coincidíamos, que fue el momento más emocionante de esa mañana, ya que por aquellas picadas de piedras de subidas y bajadas, llegábamos a tantos hermanos que parecían olvidados de esta floreciente Rosario del Frontera. Creo que, sin miedo a equivocarme, llegamos al corazón de esta ciudad, ya que nos hallábamos en la frontera de este pueblo. Frontera que parecía más bien el margen, el costado, lo bajo, lo escondido, lo ignorado. Con María bajamos para estar con ellos y recordarles su profunda dignidad de hijos amados de Dios. Cuando todo parecía que iba a ser una mañana un poco “desaprovechada”, la Virgen nos volvió a sorprender con este regalo. Estoy convencido que, en aquel caluroso mediodía, la Virgen quiso entrar a este barrio, bajar a estos hogares, descender como lo hizo su Hijo, para enseñarnos a descender para salir al encuentro del otro y, de esta manera, elevar a los humildes. Fue así como, conducidos por una niña, confiando en ella, María entró en el corazón de Rosario de la Frontera. Algo así, unos cuantos años atrás, en Huachana, conducidos por una niña, llamada Telésfora, los pobladores encontraron a María, en el corazón del monte santiagueño. Gesto profético que no sabremos el alcance que tendrá en el corazón de esta gente que fue visitada y que, seguramente, quedará oculto a los ojos de muchos. Lo que sí fue evidente es que María se volvió a salir con la suya, para hacernos mirar y caminar por donde nadie mira y camina. En este descenso, el corazón de los peregrinos misioneros fue reanimado en la esperanza. Volvió a salir una sonrisa de nuestros rostros un poco tensionados por las idas y venidas de aquella mañana y nuevamente sentimos el aire puro de la frescura evangélica, que sigue hinchando nuestros pulmones y abriendo cada vez más nuestra capacidad de asombro y la plenitud del Espíritu.

            Al mediodía, la Virgen volvió al templo parroquial, donde quedó toda la tarde hasta el momento de la misa. Pasaron muchos peregrinos aquella tarde y compartimos la misa con la procesión y la tradicional y emocionante pisada, durante aproximadamente dos horas. La alegría, el asombro del pastor de esta comunidad, un español de 71 años, nos rejuvenecía a todos, ante el descubrimiento de la religiosidad popular. Días antes se lo veía preocupado por los preparativos de esta visita, ahora se lo veía distendido al comprobar que María se hace su propio camino. También anduvo él mismo, emocionado, haciendo el gesto de pisar con la Virgen a los queridos fieles de sus barrios.

Despedida de María y acogida de la bendición del agua

            Al día siguiente, partimos con María a toda la zona rural, llamada de la Segunda Sección. Comenzamos por Almirante Brown, donde la Virgen recibió la música de sus devotos y fue llevada en andas desde la entrada de la ruta 34 hasta la Capilla. Luego en Copo Quile, la Virgen comenzó a bendecir a toda esta zona con la lluvia y un fuerte viento que trajo el alivio del fresco para todos nosotros. Nada pudo vencer la fe de tantos devotos y la alegría de recibir a su Madre. De allí partimos a Potrero, donde los pobladores, junto a su patrono San Isidro Labrador, nos esperaban para celebrar la Misa y compartir el almuerzo. Los juegos, trucos de magia, cantos y picardías del P.Pablo, acompasaron la fresca siesta y nos unieron profundamente en la alegría y la risa compartida. Luego partimos a San Lorenzo, donde la lluvia comenzó a ser más intensa. Allí rezamos un Rosario y pisamos con nuestra Madre a los devotos presentes. Por último, Antillas, nos esperaba a pesar del intenso frío y la constante lluvia que se largó incesante aquella tarde. Celebramos la Misa y luego de pisar religiosamente a sus hijos, compartimos unas ricas empanadas antes de emprender la vuelta junto a nuestra Madre. El don de la lluvia tan esperada era, sin duda alguna, el regalo que María nos dejaba con su paso.

            Llegamos tarde a Rosario y dejamos a María en la Parroquia central, donde muchos devotos la estaban esperando. La gente más cercana nos despidió con un rico asado, compartiendo así la última noche de la peregrinación. A la mañana siguiente, en medio del intenso frío, inusual para un 25 de enero, y acompañados de una persistente lluvia, nos despedíamos de Rosario de la Frontera. Las lágrimas de emoción o de tristeza de los devotos, se confundían con la bendición del agua que acariciaba nuestras mejillas. El clima nos remitió, irremediablemente, a los días de la fiesta de nuestra Madre, con viento frío, abrigo y multitud de gente junto a nuestra Madre. Nos despedimos con el deseo sincero del reencuentro en los días de julio.

El agua nos acompañó en gran parte del trayecto, hasta que llegamos a Monteflor, una comunidad santiagueña, del departamento Gimenez, que esperaba la parada de María para recibirla en su Capilla. El intenso aguacero de esos días, impidió la llegada de la Virgen a su lugar de oración, pero no detuvo a la gente que la esperaba a orillas de la ruta. Allí nos detuvimos, bajamos la Virgen, la llevamos a una casa. Enseguida se armó el altar, las velas que empezaron a encenderse, el mate que comenzó a pasar de mano en mano, la tortilla al rescoldo que empezó a repartirse y las brasas preparadas para calentarnos un poco. Ya nos sentíamos en casa, en este paraje del norte de Santiago que, con su hospitalidad común, nos hacía sentir el calor santiagueño, tan propio de esta tierra bendita de nuestra Madre.

En camino, siempre en camino

Nuevamente te pones en camino,

Madre querida,

sales presurosa a visitar a tus hijos.

No contienes dentro tuyo

este deseo inmenso de reencuentro,

vas como saliéndote de la vaina.

 

Hombros fuertes y decididos,

te toman y te llevan,

robándote rápidamente del vehículo,

para hacerte pisar su tierra,

para hacerte andar sus caminos.

 

Y ahí vas, mirando atenta,

las necesidades de tus hijos,

recorriendo sus calles,

sus caminos,

mirando sus cotidianas vidas.

 

De a ratos te detienes,

para fijar tu mirada en algún anciano,

en alguno en silla de ruedas,

en algún bebé que levantan hasta tu imagen.

 

Por momentos, te haces pequeña,

desciendes agachándote,

para entrar por alguna casa,

atravesar pasillos oscuros,

y llegar a la cama de algún agonizante.

 

A veces vas como danzando,

cargada por irregulares hombros,

que te van haciendo balancear,

al ritmo de los pasos de tus hijos,

tan distintos,

unidos en la misma huella.

 

Otras veces, frenas abruptamente tu marcha,

para hacerle sombra a algún cansado del camino,

para reanimar a algún desalentado,

para consolar a algún desheredado.

 

Innumerables manos salen a tu encuentro,

tomando gracia de tu plenitud de gracia,

aspirando la fragancia de tu belleza,

extasiados ante la llena de Dios.

 

Flores, velas, dinero, desean dejar a tu paso,

tantas vidas agradecidas, que no encuentran manera

de agradecer tanto don, tanto cariño.

 

En algunas estaciones,

de tu paso peregrino,

desean dejar sus pedidos,

su acción de gracias,

escribiéndote con confianza en los cuadernos,

tierra sagrada,

que esconde el tesoro,

del corazón suplicante de tu pueblo.

 

Perlas como: Madrecita, Virgencita, Mamita,

ponen al descubierto

el cariño entrañable de tu pueblo fiel,

que deja algún girón de su alma,

tocada indudablemente por el Espíritu,

agua fresca para nuestra marcha en el desierto.

 

Tu paso va provocando alegría,

emoción, lágrimas, manos en alto,

rodillas en tierra, sombreros en mano,

manos callosas que lentamente trazan,

la señal de la salvación,

sobre sus cuerpos.

 

Tu inesperada visita para algunos,

provoca corridas, mensajes de textos,

llamados emocionados,

para que nadie quede afuera de tu bendición.

 

¿Cuántas huellas digitales han quedado

marcadas en tu anda?

¿Cuántos hombros te han cargado

en el camino?

¿Cuántos pasos han hecho posible

tu llegada a los últimos lugares?

¿Cuántas ampolladas plantas te han acercado

a olvidados rincones que Dios no olvida?

 

A tu paso el agua bendita,

rocío matinal, nube que pasa,

refresca nuestras vidas,

las despabila de todo letargo mortal,

fecunda nuestra aridez,

nos confirma en nuestro valor.

 

Tus hijos piden ansiosos,

con tenaz insistencia,

con audacia incansable,

ser bendecidos, no una,

sin muchas veces.

 

¿Será que desean ser arrancados

del anonimato de nuestras ciudades?

¿Será que necesitan palabras

que los nombre bien, que les deseen el bien?

¿Será que necesiten constatar una y otra vez,

la ternura de Dios y su fidelidad inquebrantable?

¿Será que necesiten este oasis en medio de tanto desierto

de marginación, indiferencia y consumismo exacerbado?

¿Será que reclaman que alguien no les sea indiferente,

detenga sus pasos, los mire a los ojos y pronuncie con amor su nombre?

 

Terrible fuerza del pueblo de Dios,

que reconoce con claridad nuestra sacramentalidad,

donde se palpa literalmente la tozudez de Jacob:

no te soltaré si antes no me bendices,

donde se experimenta,

con temor y temblor,

el Cristo que vive en mí,

que es apretujado, buscado, perseguido,

donde los flecos de la punta de mis dedos,

son también transmisores de gracia y bendición,

donde mis manos, besadas con tanta veneración por este pueblo fiel,

recuerdan la irrevocable unción sacerdotal,

“obligándonos” a pasar por este mundo haciendo el bien,

bendiciendo, diciendo el bien, haciendo el bien,

deseando el bien, haciéndole el bien a los otros,

en definitiva, nada más ni nada menos que

a ser buenos y a hacer buenos a los demás.

 

En algunas ocasiones,

tomas el atrevimiento de salir de la urna,

para encontrarte cara a cara con algunos hijos,

contacto directo,

sin barreras ni defensas,

en la desnudez del cara a cara,

posándote unos instantes en cada cabeza,

para descargar ahí toda tu fuerza,

toda tu luz,

toda tu ternura.

 

Te detienes nuevamente,

frente a tus hijos,

para recibir sus lágrimas,

sus caricias,

sus palabras silenciosas.

Instantes sagrados,

de experiencias místicas,

migajas de fe para guardar en las alforjas,

sólido alimento de nuestros pasos peregrinos.

 

Y así, Madre,

volvemos a ser ungidos por este pueblo fiel,

que tanto cariño te tiene,

que tanto cariño le tienes,

renovando en cada visita,

tu alianza de amor

con tus hijos más pequeños.

 

Una y otra vez,

vuelvo a ser privilegiado testigo,

de este encuentro gozoso y sagrado,

de esta fiesta de la fe,

ante la que quedo sin palabras…

Sólo resta descalzarse,

y contemplarlo de rodillas.

 

Encuentro que preparas cada año,

con admirable providencia,

abriendo tu propio camino,

escribiendo tu propio recorrido,

cargada de bendiciones,

para regalar, generosa,

a los que se crucen en tus caminos.

 

Gracias, Madre,

nuevamente me permites,

ponerme tras tus pasos,

colarme en este camino,

para seguir maravillándome

de la grandeza de Dios,

que cumple su promesa,

profecía en tus labios,

de que el pueblo fiel

te siga reconociendo feliz,

y, a tu paso,

vas haciendo felices a tus hijos,

haciéndonos más hermanos,

haciéndonos más tus hijos…

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5) Mayo de 2014: recorrimos recorrimos las comunidades

de la Pquia de Burruyacu (Tucumán)

a. El recorrido:

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     VISITA DE LA VIRGEN DE HUACHANA Lema: “Virgen de Huachana Bendícenos”

Lunes 19 de Mayo de 2014

  • Llegada a Gob. Garmendia a la Mañana
  • Visita a Monte Flor a la Tarde
  • Retorno de la Virgen a La Capilla San Roque (Noche)
  • Vigilia de Oración, Cantata a la Virgen

Martes 20 de Mayo

  • Visita de la Virgen a Paso de la Patria a la Mañana
  • Retorno de la Virgen a la Capilla (Mediodía)
  • Peregrinación por todos los Barrios de Gob. Garmendia (Tarde)
  • Llegada de Ntra. Sra. Del Rosario a Gob. Garmendia (Noche)

Miércoles 21 de Mayo

  • Gran Peregrinación Departamental desde la Localidad de Gob. Garmendia hasta la Ciudad de Burruyacu.

Gran Peregrinación de la Fe, de la unidad, del Amor.

 “Con Ntra. Sra. de Huachana, San Roque y ntra. Sra. del Rosario Caminemos Con Fe”

Jueves 22 de Mayo

  • Visita a Requelme (Mañana) Santa Misa
  • Visita Laguna de Robles a hs 4:00 de la tarde. Santa Misa
  • Visita de la Virgen a Chilcas
  • Retorna a la Cuidad de Burruyacu(Noche)

Viernes 23 de Mayo

  • Visita de la Virgen a Puestito de Arriba (Mañana) Santa Misa
  • Visita a Puestito (tarde)
  • Caravana desde La Localidad del puestito hasta la Ciudad de Burruyacu

“ntra. Sra. Del Rosario y la Virgen de Huachana Gran Caravana por Toda la Ciudad de Burruyacu”

  • Vigilia de oración toda la Noche

Sábado 24 de Mayo

  • Pre Huachana 2014
  • Santa Misa a hs 21:00
  • Vigilia y Cantata Mariana Homenajeando a la Virgen de Huachana

Domingo 25 de mayo

  • Festejando la Patria Con la Virgen de huachana (chocolate)

6) Enero de 2015: recorrimos recorrimos las comunidades de las Pquias vecinas de Campo Gallo y San José del Boquerón (Santiago del Estero)

a. El recorrido:

-Salida: lunes 12/1 de Santos Lugares a las 7:30 hs.

Pquia San José del Boquerón (Diócesis Añatuya) COMUNIDADES A SER VISITADAS:

-Lunes 12: Guayacán y La Florida

-Martes 13: El Puesto y el Puestito

-Miércoles 14: Piruaj Bajo y Huiñaj Pozo

-Jueves 15: Santo Domingo Pellegrini y Chañar Bajada

-Viernes 16: Boquerón.

 Pquia Virgen del Carmen de Campo Gallo (Diócesis Añatuya) COMUNIDADES A SER VISITADAS:

-Sábado 17: Maján y San Martín

-Domingo 18: Donadeu y por la noche Campo Gallo.

-Lunes 19: El Valle y La Fortuna

-Martes 20: Aguas Blancas/Árbol Blanco y Sta Rosa Norte.

-Miércoles 21: La Ensenada/El Corrido y La Avenida

-Jueves 22: Aibalito y Sol de Mayo Norte

-Viernes 23: Monte Rico y Campo de Águila/El Lucero/Solitario

-Sábado 24: El 70 y Libarona.

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7) Enero de 2016: la Virgen comenzó su recorrido junto a la Virgen de Guadalupe, el día 12 de enero, peregrinando hacia el Santuario Ermita emplazado en la selva jujeña (los Yungas), a unos 7 km de la ciudad de Ledesma (Libertador Gral. San Martín). En dicha ciudad quedó recorriendo tres días distintos barrios y las ferias del lugar. Luego pasó un día por Fraile Pintado. Estuvo 3 días en San Pedro. De allí visitó Rodeíto, Palma Sola, Santa Clara y Piquete. Concluyó su visita, visitando todo el viernes 22 la ciudad de Perico y las ferias de allí

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8) Fines de agosto de 2016: por la fiesta de Mama Antula: Nueva Esperanza, Mojón, Rapelli, Las Delicias, Clodomira, La Banda y Santiago del Estero.

a. El recorrido:

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9. Octubre de 2016: 7 de abril, Rapelli, Garmendia, Burruyacu, Benjamín Araoz y Taruca Pampa (Tucumán). Y barrios de la Pquia María Reina de la Paz en Salta Capital.

a. El recorrido:

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ACERCA DE LAS SALIDAS MISIONERAS

Nos parece importante volver a recordar nuestro modo de organizar las salidas misioneras de la Virgen:

1) El párroco del lugar que desea recibir la visita ha de ponerse en contacto con el rector del Santuario (P. Juani), para solicitar esta visita. En algunos casos, somos nosotros, desde el Santuario, los que proponemos a una comunidad determinada la posibilidad de recibir la visita de la Virgen.

2) Una vez establecida la fecha de la visita de la Virgen, el párroco del lugar prepara un cronograma de actividades para esos días, siguiendo las sugerencias que nosotros le hacemos (visitar los barrios más periféricos y marginales, realizar la mayor parte de la visita de a pie, en forma de peregrinación, llegando a las casas y a los lugares de dolor: hospital, cárcel, etc.).

3) El párroco del lugar difunde lo más que pueda el recorrido de la visita de la Virgen y nos lo pasa a nosotros para que lo publiquemos en el face.

4) No traspasamos los límites parroquiales de dicha comunidad, a no ser que el párroco vecino autorice y acepte esta visita de la Virgen en su comunidad.

5) De acuerdo a nuestras posibilidades de tiempo, sólo realizamos dos salidas al año con la Virgen. La prioridad de estas visitas la tienen las localidades que cuentan con un número importante de devotos de la Virgen de Huachana, ya que esta peregrinación misionera busca devolver la visita a los peregrinos que viajan para el mes de julio hacia Huachana.

6) Es por ello que, en estos años, hemos ido visitando los lugares con mayor presencia de peregrinos durante la fiesta. En estos años, la Virgen ha visitado:
-algunas parroquias de Salta Capital.
-Güemes
-Las Lajitas, Apolinario Saravia, Joaquín V Gonzalez
-Rosario de la Frontera, El Galpón, Metán
-Ledesma, Perico y San Pedro (Jujuy)
-7 de abril, Garmendia, Burruyacu (Tucumán)
-Nueva Esperanza, El Mojón, Rapelli, Las Delicias, Clodomira, La Banda y Santiago Capital (Santiago del Estero)
-Campo Gallo y San José del Boquerón (Santiago del Estero).

7) Ya que la visita de la Virgen es una visita oficial, queremos mantener los canales ordinarios de comunicación y organización, es decir, a través del párroco del lugar. De ahí que, aunque la Virgen pase de camino por alguna comunidad, preferimos no detener la peregrinación para visitar una comunidad en la que el párroco del lugar no esté al tanto o no nos haya autorizado previamente.

Esperamos que todos sepan comprender este modo de organizar las visitas de la Virgen. Muchas gracias, P. Juani

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